Hola a todos....
La última vez que escribí, tenía tres proyectos encima de mí, ahora solo tengo uno y medio, bueno casi uno.

Estoy mas liberado, menos ofuscado y un poco de ganas se han asomado y me han empujado a escribir. Mientras escucho el Salmo 23 del coro femenil de la Orquesta sinfónica de Londres (no sabía que tenían un coro femenil...!). Se escucha asombroso y delirante. Me transporta casi al cielo. Aunque nunca he estado ahi, siento como si lo fuera. Además, el café matutino aun no esta listo. Lo espero, aunque debo de tomar menos, ultimamente con esto de los proyectos me "aviento" hasta tres tazas al dia, y no es instantáneo, es de grano y de los "buenos".

La música continua y la imagino aqui, a un lado mio. Como si los angeles cantaran para mi, aunque jamas los he escuchado, asi lo parece.

Recuerdo los tiempos en los que fuí director de CORO de la Iglesia de Dios, aca en Monterrey, en el templo ZABULON. El ALELUYA de Haendel, fue nuestra obra maestra. Nos costó 6 largos meses, dos noches por semana. Ensayando despues de horas de trabajo; caras cansadas que no dejaban morir su brillo interior, deseosas de escuchar y ser transportadas al cielo con esas voces maravillosas. La acustica del templo es tan buena, que se escucha un "eco" especial. No necesitabamos equipo de grabación; tenía que estar totalemnte vacío para disfrutarlo. Casi treinta voces. Se escuchaba magistral..! Lo recuerdo bien y se me pone la carne de gallina.
Las lagrimas brotaron muchas veces justo en el éxtasis del ALELUYA, casi al final, durante la ceremonia de la pascua, la gente se ponía de pie, solo faltaba el aplauso al finalizar. Algunos de mis compañeros compartían la misma sensación y llorabamos juntos, al verme al frente tan extasiado y con lagrimas en los ojos, no dejabamos de cantar. Era de esperarse. El cierre, era tan esperado cada vez que lo cantabamos; en lo intimo se fraguaba la tan hermosa emoción, que el cierre del Aleluya era la llave para liberar nuestra dulce emoción y limpiar el alma con las lágrimas.
Esta obra que obligó a Haendel a enclaustrarse por largo tiempo para concebirla, obtenerla y darle forma. Imagino largas jornadas en algun lugar, obteniendo acceso a lugares celestiales para poder gozar de un pedacito de cielo, darle forma material y compartirla con los hombres.

Ahora justo escucho el Coro de los Esclavos hebreos de NABUCCO. Magnifica obra...!!
Esta si que la dejamos "a medias" y no pude concluirla. La música es tan simple y bella a la vez, que la primera vez que la escuché, decidí de inmediato llevarla a ejecución. Lo que me quitó mas tiempo fue llevar a cabo la traducción al español, además de lograr que las mismas silabas del canto coincidieran con la música. Que trabajo aquel! Primero del italiano al inglés, luego al español. Había encontrado ya algunas traducciones al español, mas no me convencían por el mensaje y por la silabas que por mas que hacía, no las hacía coincidir.

Finalmente lo conseguí. Tuvimos una ejecución completa, los frutos se cosecharon.

Lo que mas me gustó y llenó de satisfacción, fue que desde "cero" pudieramos armar las voces, crear una pista con un sintetizador, con violines y "toda la cosa", juntar a la gente, organizarla, traducir algunas horas, hacer correcciones al "aire", y lo que costaba mas: volver a empezar.

Fue triste tener que hablar con todos.
Expresarse al frente del grupo y hablar de uno, no es cosa fácil. Hablar de que la "chispa" se había agotado no me gustaba. Tenía que hacerlo. Habían pasado ya semanas de faltas en los ensayos y no me decidía. No quería enfrentarlo.
Una noche al frente de todos, lo comenté. La pasión había muerto.
Aquella sensación que arrancaba lagrimas y fuerza interior para trasportarnos hasta el tercer cielo, había desaparecido.
No se dejaron esperar algunos animos amorosos por parte de ellos para continuar.
Como continuar ?, si la fuerza que me motivaba habia totalmente desaparecido?
Que dolor y frustación para mi.

Hoy solo me queda el bonito recuerdo. Entiendo a las grandes bandas musicales, que llegado el tiempo, se desintegran y luego de otro tanto, vuelven a las "andadas". Un ciclo sin fin.

Termino estas líneas escuchando Cavallería Rusticana de Pietro Mascagni, excelente.!

Bien amigos, espero hayan disfrutado su estancia por esta, su pequeña choza virtual.
Hasta luego.!
Luis